lunes, 14 de septiembre de 2009

TOMÁS MORO



Moro escribía: “Te aseguro que antes de permitir que mis hijos sean ignorantes
y ociosos prefiero sacrificarlo todo y renunciar a los negocios para ocuparme de ellos, entre los
cuales a nadie quiero más que a ti, amada hija”.
Moro fue un hombre excepcional por muchos conceptos: por la plenitud de su vida
pública y profesional, y por sus prodigiosos escritos, en latín y en inglés, que redactaba en los
momentos que le dejaban sus obligaciones públicas, y también, y sobre todo, por su vida
familiar en la que puso en práctica muchas de sus ideas educativas, en lo que él llamaba su
“Academia”(es decir, su hogar)

Utopía es una sátira política, pero también una obra alegórica y romántica. Pretende,como las sátiras de Horacio, “decir la verdad a través de la risa”, o, al igual que “la Historia verdadera” de Luciano, “no solamente ser ingeniosa y entretenida, sino también decir algo interesante”.La historia se sitúa en una isla imaginaria donde no hay guerras, miseria, delitos, injusticias ni ningún otro de los males que aquejaban a la Europa contemporánea. Todos reciben por igual riqueza, alimentos y pobreza. Nadie tiene más que otro.

El Estado supervisa y garantiza una justa distribución de los recursos, incluidos los cuidados de la salud. La jornada de trabajo se limita a seis horas, y el tiempo libre se dedica al estudio de las artes, la literatura y la ciencia.

Como la enseñanza técnica y profesional está abierta a todos, cada uno puede aprender al menos un oficio. Sólo se permite el combate en defensa propia.

La religión es un teísmo sin confesión particular y los sacerdotes son elegidos por su santidad. Cada niño y niña tiene derecho a una educación completa, entendiendo por esto el estudio de la literatura, los clásicos, el arte, la ciencia y las matemáticas, lo que hoy día llamaríamos un “programa equilibrado”. A los niños se les despierta la conciencia política en clases de instrucción cívica.

El Estado es responsable de la educación y de garantizar una plantilla de maestros capacitados. Las niñas no deben recibir trato distinto del de los niños.

El propósito evidente de Moro cuando escribió Utopía era abrir los ojos del pueblo a los males sociales y políticos del mundo circundante, como la inflación, la corrupción, los malostratos a los pobres, las guerras sin finalidad alguna, la ostentación de la corte, el abuso delpoder por los monarcas absolutos, etc.
Mantuvo hasta el final su sentido del humor, confiando plenamente en el Dios misericordioso que le recibiría al cruzar el umbral de la muerte. Mientras subía al cadalso se dirigió al verdugo en estos términos: «¿Puede ayudarme a subir?, porque para bajar, ya sabré valérmelas por mí mismo».
Luego, al arrodillarse dijo: «Fíjese que mi barba ha crecido en la cárcel; es decir, ella no ha sido desobediente al rey, por lo tanto no hay por qué cortarla. Permítame que la aparte». Finalmente, ya apartando su ironía, se dirigió a los presentes: «I die being the King's good servant-but God's first» (Muero siendo el buen siervo del Rey, pero primero de Dios)